Trabajo infantil: algo “normal” para los guatemalteco
- Carmen Lucía Mejía
- 25 sept 2018
- 2 Min. de lectura
Según la fundación Telefónica, en Guatemala, casi un millón de niños y niñas trabajadores están entre los 7 y 14 años de edad. De cada 100 niños y niñas en este grupo de edad, el 20% trabaja, 62.4% estudia y 18% ni estudia ni trabaja. Más de 12,000 niños y niñas trabajadores tiene apenas 5 o 6 años de edad.

Muchos niños se ven en la necesidad de salir de sus hogares todas las mañanas con la ilusión de regresar con algo de dinero para ayudar a la economía de su familia. El problema va más allá de si regresan con o sin dinero; el problema se encuentra en la calidad de vida que está teniendo cada uno de estos niños, pues se está violando uno de sus derechos fundamentales: crecer y desarrollarse en buena salud.
Considero triste y muy lamentable la situación de cada uno de los niños guatemaltecos que asumen el rol de un adulto trabajador, pues la pobreza hace que el trabajo que llevan a cabo a diario se convierta en su cultura, haciéndola parte de su presente y de su futuro, ya que muchas de todas las víctimas no tienen acceso a la educación, otras, estudian durante la mañana y trabajan durante la tarde.
Para cada niño, trabajar significa perder su infancia, su derecho a estudiar, descansar y divertirse, y en cada familia en donde los niños trabajan se pierde la oportunidad de dar educación y con ello un mejor futuro que provoca, a mi parecer, un círculo vicioso que lleva a la pobreza.
Pienso que existen varios caminos para ir erradicando el trabajo infantil, que claro, lleva un largo proceso, porque esto no se acabará de la noche a la mañana, pero si no comenzamos hoy ¿cuándo?
Hay que comenzar exigiendo al gobierno un plan que luche para erradicar la pobreza a los departamentos, que tome en cuenta la difusión de empleo de calidad a los adultos responsables de los niños y de las niñas. También se debe mejorar el acceso a la educación, para que todos los niños y niñas puedan cumplir con sus derechos, y así ir saliendo adelante.
Por último, creo firmemente en que lo mejor que podemos aportar como ciudadanos es acabar con las normas sociales que legitiman el trabajo infantil, ya que en estos tiempos, lo vemos como algo normal. Ver a un niño vendiendo en una esquina o en un semáforo, se ha vuelto parte del panorama diario de nuestro país, cuando lo normal debería de ser ver a todos esos niños estudiando.
¡Abramos los ojos! Luchemos por los derechos de los niños, luchemos por quienes tienen el futuro de Guatemala en sus manos, luchemos por un país mejor, por un país sin trabajo infantil.



Comentarios