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Lenina García, la mujer que busca darle voz a la AEU

Actualizado: 7 nov 2018

Desde pequeña se interesó por la educación. Su madre Yolanda López cuenta que Lenina aprendió a leer muy rápido, gracias al interés que su padre le inculcó cuando le leía cuentos de los hermanos Grimm. Ella recuerda que cuando su hija tenía apenas 5 años,  jugaba a darle clases a sus muñecos. Por la mañana Lenina iba al colegio, y al regresar, juntaba todos sus juguetes y les enseñaba lo que había aprendido en el día.


Luego de 17 años de cooptación de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), Lenina García, estudiante de la Licenciatura en la Enseñanza de Idioma Español y Literatura, se convierte en la nueva  secretaria general de la AEU, y transciende en la historia, al ser la primera mujer que ocupa dicho puesto.





Cuando sus padres eran estudiantes de la USAC, en una de las clases que llevaban juntos, les dejaron leer una novela titulada “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley, en donde uno de los personajes principales tenía por nombre “Lenina”, ellos quedaron tan encantados, que al tener a su hija, decidieron nombrarla de esa manera.


Con el tiempo fue incursionando en la escritura y la lectura. A los 7 años Lenina comenzó a escribir sus primeros cuentos y fabulas, y su pasión por la literatura y la poesía iba  incrementando al pasar el tiempo. Desde muy pequeña, ella comenzó a sentir un afecto por la USAC, debido a que su madre por cuestiones de trabajo, la llevaba muy seguido y le comentaba que esa era la Universidad en donde al crecer estudiaría y a la cual amaría y respetaría



Existieron muchas situaciones que causaron un impacto en la vida de Lenina, especialmente su conciencia por la realidad social del país, lo que hizo que se convirtiera en una ciudadana activa que busca el progreso a través de la educación popular y la palabra.   Su madre comenta que Lenina siempre se ha caracterizado por ser una mujer valiente y líder, que a lo largo de los años ha conformado varias asociaciones estudiantiles, cuadros de honor, entre otros.


Para varios de sus conocidos, Lenina es una mujer con un liderazgo impecable y un corazón enorme, prueba de ello, es que la estudiante universitaria es la directora del programa Educativo del Niño y Niña Adolescente Trabajador, que brinda educación a los pequeños de los alrededores del mercado “La terminal”.


Sus amigos comentan que una de las características principales de Lenina  es su sensibilidad y empatía por el prójimo y cómo ha logrado transmitir sus pensamientos sin miedo, a través de su carrera. En pocas palabras, la  AEU  está liderada por una mujer feminista, con muchos planes y sueños a futuro, que hoy sin miedo, busca una Guatemala mejor a través del trabajo en equipo e inspirando a quien la conoce a ser una persona comprometida con el desarrollo.


A punto de llegar a las cuatro y media de la tarde, bajo una de las características ceibas que resaltan en la USAC, me encontraba lista para realizar la entrevista. Levanté la cabeza, y a unos cuantos pasos de mí, se encontraba una mujer con una mirada de líder, y un espíritu de quien sueña con un mundo mejor. Las dos tomamos asiento, comenzamos a platicar como si ese no hubiese sido nuestro primer encuentro, y luego de unos minutos, mis dudas por conocer más acerca de la mujer que busca darle voz a la AEU comenzaron a surgir:


Lenina, tú tomas la educación como un proceso liberador de la persona y de los colectivos, ¿de dónde nace esa pasión por la educación?

Todo se remonta a mi  niñez. Cuando yo era muy pequeña, uno de  los momentos que más me marcó en la vida fue aprender a leer y a escribir. En ese instante me di cuenta que los libros son  una ventana hacia al mundo, hacia la vida, hacia las personas y siempre dejan un aprendizaje.

Gracias a muchas profesoras de lengua y literatura, mi amor por las letras creció. Pensé que si eso habían logrado mis profesores conmigo, quiere decir que el ser maestro es algo realmente impactante, puede ayudarle a un niño o joven a cuestionarse sobre sí mismo, pero también a hacerle ver cuestiones de la realidad.


De todos los libros y obras que has leído a lo largo de tu vida,  ¿cuál es con la  que más te identificas?

Es una pregunta muy difícil. Creo que hay varios libros que me marcaron la vida, en especial el de “Don Quijote de la Mancha”. Es mi favorito porque Cervantes logró demostrar a través de esa obra toda la condición humana. Me gusta porque yo me considero una “Quijota”, ya que a pesar de las adversidades sigo firme en creer que cambiar el mundo no es una utopía, sino es justicia, y esa es  una de las frases que él menciona.


Sabemos que tus padres te inculcaron el cariño por la USAC, pues desde pequeña visitabas la Universidad con tu madre, ¿qué representa  esta casa de estudios en tu vida más allá de lo académico?

Para mí es una casa abierta del conocimiento,  un segundo hogar.  Yo venía desde muy pequeña, por eso la Universidad siempre significó un sueño,  me mostraba en dónde quería estar y  hacia dónde quería proyectarme. En algún momento también ha servido como un museo  a cielo abierto de la historia, por todo lo que abarca: la historia de nuestro mártires, de las personas que dieron su vida por un país mejor y es un lugar que guarda mucha memoria histórica, mucha lucha. En lo personal es uno de mis lugares favoritos en el mundo.

Por otro lado, es un lugar que me recuerda lo importante que es luchar por Guatemala, porque es un espacio de reflexión y convicción por un país mejor.


Tú comienzas a moverte dentro del ámbito político hace unos años, ¿qué fue lo que te motivó a participar?

Lo que me motivó a todo esto es ser consciente de la demanda histórica y la necesidad de asumir un rol político, tomando en cuenta que la Universidad  y el movimiento estudiantil están muy debilitados.  El ver la realidad  de cómo estamos y ver cómo muchos estudiantes están rompiendo el silencio desde sus propios espacios fue lo que motivó a participar.



Tu partido decidió su nombre en memoria del partido Frente, con el cual ganó Oliverio Castañeda de León la AEU en 1978, ¿es Oliverio  una de tus inspiraciones para dirigir la AEU? 

Él fue uno de los mártires más importantes y sí es una de mis inspiraciones, porque él además de ser un gran académico, también tenía una claridad política y a través del movimiento estudiantil, tenía claro que podía cambiar muchas cosas en el país.


La AEU estuvo cooptada por muchos años, por lo tanto, la corrupción, la mafia, entre otros problemas, se hacen presentes y afectan  en cierto grado al estudiante, ¿cuál es tu objetivo principal para sacar adelante a la AEU?

Mi objetivo primordial es lograr el empoderamiento del estudiante. Porque si nosotros logramos empoderarlo, si logramos hacerle ver que tiene voz y voto, sabemos que van a comenzar a denunciar la corrupción. Si el estudiante pierde el miedo, van a poder organizarse entre sí, superar barreras, prejuicios, sobre todo, van a poder exigir a las autoridades que asuman su responsabilidad para lograr un cambio mediante la organización.


Después de 17 años de cooptación de la AEU,  asumes el puesto de secretaria general, y luego de 97 años, te conviertes en la primera mujer en obtener dicho cargo, ¿cómo te sientes al respecto?

Hay muchos sentimientos encontrados. Me siento muy  honrada de poder llevar este cargo, de poder materializar el sueño que muchas mujeres buscaron.  Me siento muy agradecida con la vida, con los estudiantes que confiaron en mí, principalmente, con las estudiantes mujeres que vieron en mí la posibilidad de darle otro enfoque a la política.

Me siento comprometida porque es un gran desafío, no será algo fácil y no está siendo fácil; sin embargo, estoy muy comprometida con el trabajo y la agenda de la AEU en cuanto a temas que han sido olvidados.


Últimamente has estado presente en varias manifestaciones demostrando tu indignación sobre la situación política que está sufriendo Guatemala, ¿cuál es tu opinión en cuanto al Organismo Ejecutivo?

Es un poder que carece de total legitimidad. El presidente ya no representa los intereses de la población y creo que nunca lo hizo. Él incumplió y traicionó a la gente que votó y confió en él. Jafeth Cabrera es otra persona muy nefasta, él fue rector de esta Universidad y en su periodo desapareció los archivos de la memoria histórica de los estudiantes que fueron desaparecidos, ahí cometió una ilegalidad, nosotros estamos dando seguimiento a eso.   Como estudiantes ya los desconocimos, ya nos pronunciamos y nuestro llamado de conciencia es que la población abra los ojos y que sigamos exigiendo sus renuncias y la debida investigación.


Toda esta indignación, ¿qué te hace sentir por tu patria?

Muchos deseos de cambio. A mí Guatemala me genera esa ansiedad de que hay tantas deficiencias, tantas precariedades, que cuando tú me mencionas este país lo que viene a mi  mente es mucho trabajo por hacer, muchos proyectos por emprender y mucho que trabajar. Yo siento que Guatemala todavía no es un país, porque no incluye a toda la población y no termina de garantizar la dignidad de las personas, entonces esto no es un país; es una posibilidad, es un sueño todavía.

Por eso no pienso irme de acá, hay tantas posibilidades y tantas cosas que trabajar, que me hacen pensar que  tenemos campo para levantar Guatemala.


Hablando más sobre tu vida personal y regresando a cuando eras estudiante de primaria, ¿cómo era tu vida en esos años?

En la primaria fui una niña muy focalizada en los estudios. Me gustaba mucho jugar con mis amigos y amigas, tuve una infancia muy feliz, en donde la imaginación siempre estuvo presente. En mi juventud todo fue muy distinto, porque comencé a conocer la realidad y lo difícil que es vivir en una sociedad desigual y prejuiciosa.

En algún momento mi rendimiento académico bajó un poco porque estaba viviendo la adolescencia y se presentaron muchas dudas y preguntas existenciales respecto a lo que yo quería en mi vida. Fui una adolescente que se identificó mucho con el rock y con ese  tipo de cultura urbana, hasta la fecha es de mis géneros favoritos, pero todo eso me sirvió para  canalizar toda mi energía y mi rebeldía. Esta etapa pasó cuando tenía aproximadamente 15 años, luego cuando estudié magisterio fue distinto, ya había un poco más de madurez en mí, pero cada vivencia me fue complementado para ser la mujer que soy.


¿Qué ha cambiado de hace unos años a estos tiempos? ¿Tu vida sigue siendo la de un estudiante promedio o te dedicas más al activismo?

Desde que cumplí 20 años y comencé a ser directora de una organización mi vida cambió. A veces siento como si tuviera más años de los que realmente tengo, como si hubiese vivido tantas cosas y  sintiera un largo recorrido en mi caminar. Me considero una joven que ha ido adquiriendo cierta madurez con estos últimos años, pero quiero aclarar que eso no implica que no tenga vida social o que no tenga mis propios mecanismos de expresión y de ocio.

En mis tiempos libres  acudo al teatro, al cine, a ver películas de cine alternativo, a conciertos de música clásica o a lecturas de poesía. Esos son espacios que sirven para recargarme y que al final me ayudan a recuperar esas energías que doy en el activismo.

También me dedico a la meditación, trato de que sea todos los días, es como mi tiempo espiritual y  es algo innegociable. Es importante porque me permite conectarme con mi ser más profundo y si logro esa conexión, sé que puedo dar lo mejor de mí y ser luz para otros también.


Tu Nahual es Iq’,  que significa el viento, ¿te sientes identificada con él?

Sí, totalmente. Me considero una persona agnóstica, pero en cuanto a espiritualidad me identifico con los pilares de la cosmovisión maya y con respecto a mi nahual, claro que me veo reflejada. Soy  una persona muy espontánea que al igual que el viento es versátil, entonces nunca puedo estar estática, siempre debo estar haciendo algo o interactuando con algo.

Mi nahual está regido por las palabras, por ese don de comunicar y  la palabra es mi medio de expresión, por eso soy  también soy escritora  y una persona muy soñadora.


Entonces por ser Iq’, ¿podríamos decir que tu principal característica es comunicar?

No, es enseñar.  Eso abarca ayudar a otros a que sean conscientes de su luz y  de su poder. Porque esa es la tarea de un maestro: mostrar el camino.


Siempre te ha interesado la literatura, la filosofía y  la educación, pero al estar en este puesto, ¿te ves trabajando en la política más adelante?

Sí, definitivamente. Este país necesita que las personas nos involucremos en política, como lo decía Tomas Moro en su libro titulado “Utopía”, en donde escribe que los gobernantes deberían ser filósofos, porque ellos  tienen una mirada distinta de la realidad, entonces ese es el desafío, que yo como maestra y escritora pueda demostrar que muchos escritores y maestros podemos estar también en la política.

Me veo más en ámbitos educativos. Me gustaría estar en el Ministerio de Educación, ya que ahí se necesitan hacer cambios de raíz, no es mi meta principal pero no lo descarto.


Imaginemos que continúas en la política, y es tanta tu trascendencia en esta, que consigues la presidencia de Guatemala, ¿cuáles serían tus prioridades para sacar adelante al país?

Mis prioridades serían garantizar los derechos humanos de la población. Fortalecer la inversión en la educación  a nivel inicial y pre primario  que es la base para el resto de formación.

Me interesaría mucho  poder garantizar oportunidades de vida y de empleo, pero también de emprendimiento económico de toda la población, que la gente tanto en el área urbana como rural, tenga la posibilidad de desarrollar sus propios emprendimientos y sea auto sostenible  favoreciendo al crecimiento económico del país.

Me enfocaría también en ver toda la parte de la tributación y de los impuestos. Que las empresas o grandes contribuyentes puedan tener estándares equitativos y acordes a sus ingresos para tributar en el país, y que estos sirvan para fortalecer el Estado.


Varios de tus conocidos comentan que eres una mujer que busca el progreso, el cambio y el desarrollo, ¿te consideras una revolucionaria?

Totalmente. Me considero una mujer revolucionaria porque no estoy conforme con las condiciones en las que vivo en la actualidad, en mi país y  en el mundo.  Mientras existan esas injusticias y esas desigualdades no vamos a poder descansar, hay mucho trabajo por hacer.


Sé que hay muchos proyectos por emprender y muchos cambios por hacer, pero al finalizar todo, ¿cómo te gustaría ser recordada?

El movimiento estudiantil fue debilitado por la violencia de Estado y eso generó miedo y apatía, considero que mi misión es establecer esos puentes de diálogo y unidad para que las y los estudiantes se organicen y lo hagan desde otras prácticas, no violentas.

Entonces me gustaría ser recordada como: “Lenina García, mujer joven universitaria que contribuyó a entretejer el movimiento estudiantil a través de la unidad y la construcción de paz”.


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