Alan Tenenbaum, el hombre que supo superar cada obstáculo que la vida le puso enfrente
- Carmen Lucía Mejía
- 25 sept 2018
- 8 Min. de lectura
Habían sido semanas duras, conservaba un ojo morado, producto del deporte que practico. Al inicio, lo vi como el fin del mundo, pues un ojo morado podría ser la causa de muchas burlas en la universidad, pero sobre todo, el dolor y la incomodidad de tener el ojo de esa manera me hacían más pesado pensar en la entrevista que tenía que realizar.

Llevaba ya varios días buscando alguien a quien pudiera hacerle una entrevista, una entrevista que hiciera que el lector quedara inspirado y motivado y, sobre todo, que fuera de ayuda y que tocara el corazón de quien leyera el texto. Simple y sencillamente, buscaba una entrevista que fuera trascendental, que relatara la historia de una persona humilde, sincera y alegre, que estuviera agradecida con la vida, y motivada por vivir día a día, con la ilusión de marcar una gran diferencia en la sociedad.
Tras varios días de búsqueda, me fue imposible encontrar a alguien que llenara los requisitos de aquel perfil. Estaba frustrada, pues mi otra opción era entrevistar a un político, que claro, no tiene nada de malo, pero no era lo que necesitaba y quería en ese momento. Hasta que un día, platicando con una amiga, me contó de una conferencia a la que asistió por motivos universitarios, en la que se incentivó a los jóvenes a emprender y a hacer la diferencia por nuestra Guatemala.
Me comentó que el conferencista era un joven que a los 26 años de edad había sufrido un accidente en una piscina que lo había dejado con lesión medular. El accidente fue de tal magnitud que al inicio su diagnóstico había sido que nunca iba a poder volver a mover ninguna parte de su cuerpo; pero gracias a su actitud y a sus ganas de seguir adelante, logró recuperarse de una manera increíble y admirable. Fue tal su recuperación que llegó a escribir un libro, en el que cuenta su historia luego del accidente, los retos que tuvo que superar y las oportunidades que se le presentaron, como dar charlas motivacionales y la impresión de la segunda edición de su libro.
Rápidamente le escribí un correo, con la ilusión de que me diera la entrevista, pues sabía que había encontrado a una persona con todas las cualidades que yo buscaba al inicio y muchas más. Seré sincera, pensé que no me contestaría, pero lo que ocurrió fue todo lo contario. No había pasado ni media hora desde que había escrito cuando recibí un mensaje que comenzaba con un “Sí, me encantaría darte la entrevista”. Coordinamos todos los detalles, y me puse en marcha para entrevistar a Alan Tenenbaum, el hombre que supo superar cada obstáculo que la vida le puso enfrente.
Al entrar a su casa, una señora, muy amable me abrió la puerta, me dio las indicaciones de cómo llegar al cuarto en donde se encontraba Alan. Mientras caminaba hacia mi destino, vi a lo lejos a su gato llamado Morfi, a quien Alan y su esposa quieren con todo el corazón; al caminar, observaba todas las fotografías que se encontraban en las paredes, en todas se podía observar la felicidad en su máxima expresión, y lo más sorprendente de todo era que las fotografías habían sido tomadas luego del accidente.
No había ninguna que hubiera sido tomada cuando Alan no había sufrido la lesión. A mi mente venían muchas posibilidades, no sabía qué decir al inicio, pero desde el primer instante en que lo vi, me sonrió y comenzamos a hablar sobre mi ojo, me hizo una pequeña reflexión sobre la importancia de la actitud de una persona, ya que hay quienes se ahogan en un vaso de agua, como yo con mi ojo… y que existen otras, que aún con muchas adversidades en la vida, la ven de la mejor manera, y es así como llegan al éxito y triunfan.
Entonces me senté, Alan me ofreció un vaso de agua y saqué mi libreta, en donde tenía apuntadas varias preguntas que surgieron tiempo atrás cuando leía sobre la vida de Alan, coloqué mi grabadora, y ambos con una sonrisa en el rostro comenzamos a charlar:
Alan, luego de tu lesión, tomaste una gran actitud y comenzaste con nuevos proyectos, ¿cuál ha sido tu éxito más grande después de tu accidente?
Me gustan los éxitos personales, como mi familia y amigos, pero profesionalmente, considero que el éxito más grande que he tenido, ha sido mi libro, porque fue más exitoso de lo que yo pensé que llegaría a ser. Yo escribí el libro no con la intención de ser escritor, sino con el fin de transmitir esos mensajes tan importantes que principalmente son la actitud positiva y la manera en la que cada quien toma una decisión que lleva a caminos diferentes dependiendo de cómo uno vea la vida, ya sea de forma negativa o positiva. También porque este año pude publicar la segunda edición del libro con una editorial, entonces ya no solo está en Guatemala, sino que está cruzando fronteras.

¿Fue iniciativa tuya escribir el libro o alguien te dio el empujón?
Cuando yo recién salí del hospital, decidí escribir una nota en Facebook. En ese entonces no podía mover mucho mis manos y lo hice a través de un sistema de reconocimiento de voz en la computadora. Narré unos párrafos agradeciéndole a las personas por estar tan pendientes, pero lo escribí muy a mi estilo, y a la gente le encantó. Me decían: “Alan, qué chistoso, deberías escribir un libro”, y allí fue donde comenzó la idea. La verdad nunca he tenido buenos hábitos de lectura, así que nunca se me habría ocurrido escribir un libro. Todo fue gracias a la gente que me dio la idea de escribir, y costó un poquito al inicio, pero con el tiempo, varias personas me fueron motivando y empujando hasta terminarlo.
Al leer tu libro, pude darme cuenta que existen partes reales sobre tu vida y otras que son ficción, ¿por qué no dejar solo lo real?
Porque exactamente eso era lo que quería evitar, no quería que mi libro fuera una crónica, en donde se contaba todo lo que pasó el día de mi accidente y como me he ido rehabilitando. Siempre he sido una persona muy creativa y me intrigan mucho los sueños, entonces una noche de insomnio, se me ocurrió escribir mi historia, pero mezclando mis sueños con la realidad, confundiendo un poco al lector sobre qué pasó y qué no pasó. Quería hacerlo de una manera creativa, no como un libro de motivación, sino un poco más entretenido para el lector y así lograr engancharlos de una manera especial.
Dejando el libro de lado y tocando más a fondo tu vida personal, cuando recién sucedió tu accidente, ¿creíste que habías fracasado en la vida?
No, para nada, nunca me pasó por la mente, estoy súper consciente de que a cualquier persona, en cualquier segundo, le puede pasar cualquier cosa, no tenemos la garantía de que nada negativo nos va a pasar. Sí hubo un momento en donde creí que era una carga para mi familia, porque pase a ser un bebé de nuevo, pero hoy, con la fisioterapia ya puedo moverme mucho más y ser independiente, aunque no completamente. Pero no, nunca creí que había fracasado en la vida, solo fue un momento en el que entré en depresión y luego, gracias a mi familia y amigos, pude salir adelante.
Tú mencionas mucho a tu familia, ¿serías el mismo sin ellos?
No, por supuesto que no, yo en mis charlas siempre digo que la familia es primero; yo sin ellos estaría muerto. Siempre hemos sido unidos, pero sin duda alguna, el accidente nos unió mucho más. Al inicio ellos se tenían que turnar, porque yo desde que me levanto necesito asistencia, y al principio me tenían que dar hasta de comer y lavarme los dientes, hoy ya puedo hacerlo solo, pero era tanto el amor que ellos me tenían que siempre estuvieron y están para mí. Ellos fueron la gasolina que yo necesitaba para salir adelante.
¿Crees que algún miembro de tu familia cayó en depresión al saber tu estado, luego del accidente?
Entraron en shock, pero en depresión no, o al menos nunca me lo demostraron, aunque cuando les dieron la noticia a mis papás, les dijeron que yo solo podría mover mis párpados y labios hasta que muriera. Sin embargo, ellos nunca se rindieron y siempre estuvieron para mí, para apoyarme, nunca les dio tiempo para entrar en depresión, porque todos le pusimos muchas ganas.
Como tú bien lo decías, al inicio si necesitabas mucha asistencia y apoyo ¿quién fue la persona de tu familia que más estuvo para ti?
Todos, no quisiera decir a una persona en específico, pero mis papás siempre estuvieron conmigo por el gran amor incondicional que me tienen. En mi familia hacen un chiste con mi hermano, él mide más de dos metros, y a veces le decimos “amor de madre”, porque no hay nada más grande. Pero sí, el amor de un padre es más grande que nada, por eso creo que a ellos les ha tocado más duro, pero no se quedan atrás mis hermanos, mi esposa, mi fisioterapista y mis amigos, la verdad es que ha sido todo un equipo.
Alan, al pasar el accidente, ¿cuánto tiempo te llevó aceptar que este era tu propósito de vida?
Un segundo, no sabía que este era mi propósito, pero desde que me sacaron de la piscina y desperté, estaba tranquilo, estaba en paz, talvez porque no sabía muy bien lo que estaba pasando, hasta que me llevaron a Miami y allí los doctores me dijeron que mi problema era en la médula espinal y que no tenía cura. En ese momento pudo habérseme venido el mundo encima, pero no, lo tomé muy tranquilo, solo dije que esto sería un reto que llevaría más paciencia y más trabajo, pero siempre estuve agradecido de estar vivo. Entonces podría decir que lo acepté desde el primer segundo en que me sucedió el accidente, y por lo mismo, porque lo acepté de la mejor manera, escribí el libro con el propósito de llegarle a muchas personas, y poder cambiar la vida de al menos una, eso para mí ya es una gran satisfacción.
En este momento de tu vida, ¿qué te encuentras haciendo?
A raíz del libro, surgió la oportunidad de dar charlas motivacionales que es algo que nunca me pasó por la mente, básicamente a eso me dedico y también a ver todo lo relacionado con mi libro. Ahora le compro mis libros a la editorial, y luego los llevo a vender a mis charlas; me siento muy feliz y emocionado porque estoy por publicar un cuento para niños; ya está en proceso de ilustración así que pronto saldrá. También me encuentro con mi proyecto de ping pong, que empezó como terapia, porque mi fisioterapista pensó que era un ejercicio bueno e interesante para poner en práctica, pero como toda la vida he sido deportista, me encantó la idea de poder hacer un deporte en las condiciones en las que estoy, y me propuse representar a Guatemala en los siguientes juegos paraolímpicos que son en Tokio 2020, así que estoy entrenando para hacerlo de la mejor manera, a pesar de que existen varias limitaciones, como que me tiene que amarrar la raqueta con una venda porque yo no puedo mover mis manos, entre muchas más. Pero considero que todo es cuestión de práctica, de entrenamiento y sobre todo de actitud, por eso quiero llegar a la final, y quiero ganarla, para demostrar que sí se puede, entonces espero estar Tokio.
Por último Alan, luego de haber pasado 9 años desde el día de tu accidente y sabiendo todo lo que has logrado y a las personas a las que has impactado, si pudieras regresar a ese día, ¿te volverías a tirar de clavado?
Definitivamente sí. No cambiaría nada, porque yo estoy convencido de que todo lo que nos pasa, pasa por algo, y a raíz de este accidente me han pasado cosas increíbles, como escribir el libro, que fue el inicio de todo, y más que nada, conocer a mi esposa, porque si esto no hubiera sucedido , nunca la hubiese conocido. Hay muchas cosas más que surgen debido al accidente, y ahora que me encuentro en el presente y miró hacia atrás, estoy seguro de que no cambiaría nada, porque en realidad estoy muy agradecido por todo lo que me ha sucedido desde ese día.




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